Las montañas nevadas se extendían hasta donde la vista alcanzaba creando un manto blanco que cubría todoas partes. El cielo encapotado de color grisáceo mejoraba el panorama mientras una fina nevada nos acompañaba en el camino. El sendero que estábamos siguiendo estaba miagrosamente bien conservado y no muy cubierto por la nieve, lo que indicaba el paso de alguien hacía relativamente poco. Los hombre descansaban en el interior de las caravanas mientras otros vigilaban siempre atentos ante una emboscada. La cminata se hacía lenta y ardua mientras los huesos se te calaban y te sentías desfallecer. Pasaron varios días sin que nadie se percatara de que la caravana era vigilada por criaturas pequeñitas de ojos brillantes. La caravana desde ese dia se preparaba para lo peor reforzando la vigilancia y la guardia aunque los esfurzos eran en vano puesto que nadie salía a nuestro encuentro.
Tras varios días acampamos en los restos de una antigua posada derruida. La noche era cerrada y los guardias estaban especialmente nerviosos debido a unos murmullos que recorrían la posada, de la que se decía que estaba encantada.
En mitad de la noche un grito despertó a toda la caravana, en la lejanía había aparecido un individuo gigantesco de casi tres metros que portaba un hacha casi tan grande como un hombre, seguido de muchas más criaturas que le sacaban una cabaza a un hombre y portaban gigantescas espadas con una hoja sucia y herrumbrosa.
-Grazkull...Al fin aparece. Dijo Olaf.
-Eso parece. Dije yo.
Todo el campamento se puso en pie de guerra empuñando las armas y las armaduras. Las criaturas se lanzaron al ataque con Grazkull a la cabaza blandiendo su gigantesca hacha.
En el campamento todos se parapetaron tras los muros de la posada empuñando lanzas. Los hombres del norte salieron de los muros y se prepararon para recibir lo peor del ataque. Mientras las criaturas avanzaban imparables hacia ellos.
-He aqui que veo a mi padre. Comenzó a recitar Olaf. He aqui que veo a mi madre, mis hermanas y mis hermanos. Continuamos el resto. He aqui que veo el linaje de mi pueblo hasta sus principios y he aqui que me llaman, me piden que ocupe mi lugar entre ellos, en los atrios de Valhalla, el lugar donde viven los valientes. Para siempre.
Tras finalizar la oración las criaturas llegaron hasta los defensores. El combate fue brutal y muy sangriento, las criaturas se lanzaban contra la muralla de lanzas sin importarles morir, algunas que seguian vivas tras el impacto intentaron llegar hasta los hombres de detrás. Los hombres del norte por su parte abatieron a todas las criaturas que podían pero eran superados ampliamente en número, pero aún así no cedían terreno. Un norse fue atravesado varias veces antes de lanzarse contra la marea de enemigos y morir. Otro fue decapitado mientras le rebanaba el cuello a una criatura. Pero aú así no dejaban de luchar por ello. La única manera de detenerlos era acabando con Grazkull. Olaf y McFly se separaron del grupo con dos norses al tiempo que se abrían paso entre la marea de criaturas. Los defensores de la caravana eran masacrados si piedad y no podían contener a las criaturas hasta que se vieron atrappados y liderados por Hoffan lucharon con una determinación que esombrecería a los propios dioses.
Grazkull degollaba despreocupadamente a un pobre diablo que se cruzó en su camino hasta que se topó con McFly y los suyos. Los norses atacaron matando a su guardia personal pero Grazkull destripó a uno con un reverso de su hacha y desmembró al otro con sus garras. Olaf y McFly se lanzaron al combate dispuestos a morir en el intento. Grazkull dejó fuera de combate a Olaf rápidamente y el combate se convirtió en un duelo. En ese momento la batalla que les rodeaba se fue apagando hasta que todos observaban el combate ajenos a lo que ocurria a su alrededor. Mc Fly era más agil pero las embestidas de Grazkull empazaba a hacer mella en el joven. Se notaba su cansancio y que bajaba la guardia por unos instantes, fue en uno de esos instantes cuando Grazkull usando sus garras se lanzó a por McFly dejándole una marca sangrante en la cara. El descuido no fue en vano puesto que le permitió a McFly cortarle los tendones del brazo de la grarra a Grazkull. El combate paracía igualdo aunque Grazkull demostró que no era así ni muchísimo menos con una serie de ataques con el hachaque McFly casí np pudo evitar llevandose varios tajos por el cuerpo. El monstruo seguía acosando al joven cuando este de una rápida estocada le clavó la espada bastarda en el pecho, Sorprendido Grazkull se desplomó en el suelo para no levantarse más. Al ver que su jefe era derrotado las criaturas presas del pánico huyeron.
Los restantes supervivientes decidieron volver al campamento del valle después de enterrar a sus muertos.